El vino que elegimos, en una carta muy abundante pero donde los precios no son tan asequibles como uno esperaría, elegimos uno con relación calidad / precio adecuada, 'El de debajo de la escalera', un Rioja crianza decente, pero no a la altura de lo que yo considero un buen vino.
Y pasemos a desglosar la comida 'entre amigos' que tuvimos, y que fue de lo más clásico del restaurante, Judías de Tolosa y Carne a la brasa, y todos pedimos lo mismo:
Las judías venían acompañadas por unas lonchitas de tocino muy fino para 'estamparlas' sobre las judías, así como de un poquito de repollo, unas guindillas y una morcilla de cebolla 'maravillosa', con un sabor exquisito, y complementando el de las judías, en su punto, y con ese sabor casero de las maravillosas judías de Tolosa, tan especiales. Con un comienzo tan gratificante, difícilmente nos imaginábamos proseguir mejorando.
La carne, chuletón con vuelta y vuelta y troceada tipo Villagodio, exquisita, vino acompañada por una ensalada de lechuga que daba gusto, que equilibrio de sabor, y además por unos pimientos asados que complementaban todo lo que nos estábamos metiendo para el cuerpo con un exquisito gusto. El primer plato había resultado excelente y el segundo, creo que incluso lo mejoró.
Y tras tantos días de comilonas, yo decidí no pedir postre, y pasar directamente al café, pero picó tanto la camarera a las señoras que decidieron que probaríamos unas tejas con trufas.
Que cierre de comidita entre amigos, a las tejas no les doy tanto mérito, aunque estaban muy ricas, pero las trufas eran un placer, y como tantas veces he defendido, solo en los buenos restaurantes son capaces de cerrar una comida muy buena con un postre excelente.
En resumen, un restaurante recomendable, pero donde la calidad, se paga, aunque la relación calidad / precio es muy buena, o como dice mi amigo Nigel, fiel lector de este blog, 'a very good value for money'.