Un restaurante situado en el centro de Madrid, en la Calle San Bernardino, 13, junto a la Plaza de España. Era mi primera visita a este restaurante y creo que no nos equivocamos.
Evidentemente el bacalao era uno de los platos que nos habíamos planteado como obligatorio, y pensábamos que como segundo plato, pero aquí el bacalao era marinado sobre fumé de hongos, así que finalmente nos decidimos por estos platos de la carta para compartir:
- Bacalao marinado
- Lomos de sardina ahumadas
- Croquetas de txangurro y calçots
- Chipirones salteados con mollejas de ternera
Aunque lo primero que elegimos fue este vino de Castilla León, Abadía Retuerta, que evidentemente no defrauda nunca, es un vino que no es barato, pero de una calidad garantizada y que combina con cualquier cosa:

Le servicio comprendió que queríamos compartir los platos, y así empezaron a llegar, como si de un menú degustación se tratara, y el primero de los platos fue precisamente el bacalao marinado:
La presentación de todos los platos, como podréis observar por las fotos, impecable, y a eso hay que añadirle el sabor, en concreto el del bacalao, justo y muy bien combinado con el fumé. Empezábamos bien. El siguiente plato, también excelentemente presentado eran los lomos de sardina:
Exquisitos, y explosiva la mezcla con las migas. Seguíamos muy bien, unas presentaciones espectaculares, unos sabores impresionantes y un servicio excelente sin ningún retraso en nada. Así que empezábamos lo que eran los segundos, pero que nos habíamos encaprichado con otro 'teórico' primero porque nos apetecía mucho probarlo, las croquetas de txangurro y calçots:
Empezamos con las de calçots, que estaban buenas, pero no se puede decir que nos resulte un plato 'favorito', sin embargo, las de txangurro estaban espectaculares, sabrosísimas. Y ya nos quedaba el último plato antes de los postres, los chipirones salteados con mollejas de ternera:
Y resultó un cierre espectacular con un sabor exquisito, esa mezcla entre carne y pescado, algo distinto que difícilmente se saborea en un restaurante normal. Así que cerramos, a falta del postre, como una comida equilibrada y sabrosa. Yo me limité a un cafetito, pero mi mujer se tomó este Mousse de coco con aromas cítricos y helado de mango:
No tuve más remedio que probarlo, y tengo que reconocer, que a pesar de que no me gusta mucho el dulce, estaba muy rico.
Como resumen, un restaurante pequeño, con una excelente cocina, un excelente servicio y una relación calidad/precio muy buena. Nosotros habíamos reservado a las 14:00 pero nos sorprendió que cuando llegamos, estaba vacío, quince minutos después estaba lleno, y varias personas tuvieron que irse porque estaba completo. La calidad siempre marca y sin duda volveremos para nuestro goce y de otros amigos.
Y con seguridad que nos tomaremos algún cocido en un reservado especial.....
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